La Superintendencia de Educación publicó la Circular N°181, que regula la implementación de la Ley N°21.801 sobre el uso de dispositivos móviles en establecimientos educacionales. Una medida que muchos colegios ya venían anticipando — y que ahora tiene un marco normativo claro, con plazos concretos y obligaciones específicas.
Antes de entrar en detalle, vale la pena decirlo directamente: esta no es solo una circular sobre celulares. Es una señal sobre el tipo de entorno que queremos construir en las escuelas.
Qué dice la normativa
La circular establece la prohibición del uso de dispositivos móviles personales durante el desarrollo de actividades dentro del aula. Y cuando dice dispositivos móviles, habla de celulares, tablets, relojes inteligentes, consolas portátiles y cualquier aparato con acceso a internet.
Lo que nos parece relevante destacar es que la restricción no recae solo sobre los estudiantes. La comunidad educativa completa está sujeta a ella, incluidos docentes, asistentes de la educación y apoderados. Cada establecimiento deberá regular en su reglamento interno las condiciones específicas para adultos, según el tipo de labor que desempeñen.
El plazo para adecuar los reglamentos internos vence el 30 de junio de 2026.
Las excepciones que los directivos deben conocer
La normativa contempla excepciones — y gestionarlas correctamente es una responsabilidad directa de los equipos directivos. Estudiantes con necesidades educativas especiales, condiciones de salud que requieran monitoreo, situaciones de riesgo familiar o actividades pedagógicas específicas pueden habilitar el uso excepcional del dispositivo, siempre con autorización escrita del director o directora y respaldo documental.
Cada excepción mal gestionada es una potencial irregularidad normativa.
Por qué esto importa más allá del reglamento
Desde nuestra perspectiva, lo más valioso de esta circular no es la prohibición en sí, sino el enfoque que la sustenta: proteger el desarrollo cognitivo y socioemocional de los estudiantes, fomentar la interacción real y resguardar entornos centrados en el aprendizaje. Son objetivos que van mucho más allá de sacar el celular del bolsillo.
Implementar esta normativa de forma efectiva requiere algo más que actualizar un reglamento. Requiere que docentes, apoderados y estudiantes entiendan el sentido de la medida — y eso se construye con formación y comunicación, no solo con prohibiciones.
En Entre Aulas creemos que este tipo de cambios normativos son una oportunidad para que los establecimientos revisen sus prácticas, actualicen sus reglamentos y fortalezcan la convivencia desde adentro.
¿Tu establecimiento necesita apoyo para adecuar su reglamento interno antes del 30 de junio? Podemos ayudarte. Contáctanos.